A seis años del asesinato de Maritza Ron

Ramón Torregrosa —español de origen, venezolano de adopción y querencias— está empeñado en llevar el caso del asesinato de Maritza Ron a La Haya. Es difícil, pero ha hecho todo lo que puede. Piensa que, de esta manera, podrá hacerse justicia como se hizo con Videla y Pinochet. Es decir, que en última instancia no sólo quiere que paguen los tres motorizados directamente implicados en el crimen. No. Quiere que se establezca de forma clara la responsabilidad del presidente Chávez. El asesinato ocurrió el 16 de agosto de 2004, un día después del referendo presidencial revocatorio, en la plaza Altamira.

Acaba de estar tres meses en España instando al juez Baltasar Garzón, del juzgado central de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, a que se haga cargo. Esto lo está haciendo a través de un abogado venezolano radicado en Madrid, William Cárdenas. Si Garzón le pone interés y voluntad, es probable que el asesinato de la esposa de Ramón llegue a la Corte Internacional de La Haya.

La historia es como sigue: Torregorsa, en 2008, había tratado de que Garzón acometiese el proceso, pero el juez rechazó el libelo porque Maritza no gozaba de nacionalidad española. Entonces Torregrosa llamó a su oficina e insistió; dijo que, al menos, Maritza había sido empadronada en Valencia. Después de eso, Garzón accedió a recibirle el expediente. Luego le llegó una carta del juez diciéndole que faltaban varios documentos. Se los mandó.

Ahora, en junio de este año 2010, del juzgado donde atiende Garzón –él en ese momento estaba muy comprometido con acusaciones en contra− le mandaron a decir que debía esperar unos ocho meses. Ramón protestó. Le contestaron que se acordase de que casos como el de Argentina se tardaron bastante. Hay una cola en el juzgado. Deberá armarse de paciencia al menos hasta febrero de 2011.

Los tres individuos involcrados en el crimen, sentenciados a once años y medio de prisión cada uno, están sin embargo sueltos. El mismo Gobierno, según información de Torregrosa, les dio empleo en el aeropuerto de Maiquetía para que pudieran gozar de libertad condicional.

Ramón forma parte del Grupo Once, conformado por familiares de las víctimas del 11 de abril de 2002. Se reúnen los días 11 de cada mes en un sitio de Parque Cristal. Aparte de esas reuniones a las que no falla, todos los sábados va al Cementerio del Este a visitar la tumba de su esposa. Eso cuando no está en España con su cruzada particular. Está empeñado. Dejó la carpintería. Dejó amistades. Está trabajando en esto desde hace seis años y no se amilana ni se cansa.

En la entrada inferior, crónica que apareció en Tal Cual cuando se cumplieron dos años del crimen.

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