“Nosotros somos la sal de la vida”

Esta es la primera de una serie de entrevistas realizadas por Elizabeth Baralt al principio de los años 80 en El Diario de Caracas. Ella se encuentra hoy  en Miami pero no se ha retirado del periodismo: “Sigo preguntando, escribiendo, investigando, curioseando, analizando”, dice. Esta primera entrega es un diálogo con Héctor Mujica, quien fue en una época presidente del Colegio Nacional de Periodistas. Escritor, político y académico, Mujica dejó una huella en varias generaciones. El título original del trabajo es “Héctor Mujica: un comunista que no está fuera de época”. El sumario se ha dispuesto como primer párrafo  

 

Elizabeth Baralt

En una entrevista con El Diario de Caracas, el ex candidato presidencial por el Partido Comunista de Venezuela habla del repunte de esta organización, del eurocomunismo, del Movimiento Al Socialismo, del periodismo en el mundo socialista y capitalista, y de la unidad de las izquierdas.

Para hablar con él es necesario estar aprovisionado de, por lo menos, cuatro diccionarios. Inglés-Español. Francés-Español. Italiano-Español. Ruso-Español. Le encanta adornar sus frases con palabras que acomplejan al interlocutor.

Quizás debido a su larga trayectoria docente –profesor universitario jubilado– le es difícil no extenderse en sus respuestas. De pronto hay la sensación de que –en vez de tratarse de una conversación en el antiguo garaje de su casa– se está en un pupitre dela Escuelade Periodismo, escuchando una clase de Sociología dela Comunicación.

Simpático, culto e inteligente, podría ser el resumen de su persona para descubrir su signo zodiacal. Héctor Mujica, periodista, escritor, miembro del Partido Comunista de Venezuela, ex candidato presidencial, de excelente dicción, pelo ensortijado, pasado de peso, gusta de las exquisiteces… Rodeados de libros por todas partes menos por una –la puerta–, la periodista y el periodista iniciaron el diálogo que, en ocasiones, corrió el peligro de convertirse en monólogo.

 

“El PCV no es un partido en extinción”

 

–¿Cómo explica el que un tipo moderno, que se adapta fácilmente a lo actual, milite en el Partido Comunista, una organización tan dogmática?

–De una manera muy sencilla. El Partido Comunista, y el de Venezuela en particular, no está fuera de época. Y, de estar fuera de esta época, estaría hacia el futuro, no hacia el pasado. Los comunistas somos la sal de la vida, del mundo. Creo que somos los únicos partidos en el mundo que quedan en razón de los principios y no en razón del pragmatismo cursi de llegar al poder, Esto vale para todos los partidos comunistas, incluyendo a aquellos que tienen actitudes, conductas, posiciones, controversias ideológicas con respecto a lo que podríamos denominar el viejo tronco marxista-leninista.

–¿El PCV no tiene esa controversia?

–En el PCV siempre han habido discusiones. Si algo ha caracterizado al partido desde el 5 de marzo de 1941, desde el mismo momento en que se funda en Venezuela, es el ser un partido muy vivo en su debate interno, debates que han degenerado en abiertas escisiones. El debate interno con lo que, hoy en día, es el MAS fue un debate que se prolongó durante dos años…

–¿No cree que, en apenas 10 años que tiene de fundado el MAS, ha logrado calar más en la opinión pública que lo que ha logrado en 50 años el PCV?

–¿Y tú crees que el MAS es posible, y crees que ha sido posible el régimen democrático representativo, crees que fue posible el 23 de enero del 58, crees que es posible la existencia de la pluralidad de partidos en el país y la pluralidad de discusión, sin la existencia del Partido Comunista? Nosotros somos un partido que, por encima de los votos, ponemos los principios. Si, para conseguir votos, tenemos que ceder en lo que para nosotros son los principios fundamentales, dejaremos de ser comunistas…

–¿Y eso es lo que ha hecho el MAS?

–Perdón, el MAS es otra cosa. No tiene nada que ver con el PCV. El MAS es un partido socialista. No digo que eso es lo que haya hecho el MAS; digo que nosotros, los comunistas, no estamos dispuestos a ceder en nuestros principios porque creemos en ellos. Allá los compañeros del MAS que no creyeron más en los principios que antes defendieron. Ese es otro problema. Por lo demás, es una controversia que no tiene porqué afectar el proceso unitario de la izquierda; por cuanto, en 1981, lo que estamos tratando de hacer es aglutinar a las fuerzas de la izquierda para que se conviertan en una verdadera alternativa ante el fracaso de AD y Copei.

–Volviendo al Partido Comunista. ¿Podría desmentir esa idea que hay en el sentido de que el PCV es un partido prácticamente en extinción?

–La desmiento categóricamente, porque los hechos demuestran lo contrario.La JuventudComunistatenía 10 años u 8 años ausentes del Comité Ejecutivo dela Federaciónde Centros Universitarios. Ya tenemos un miembro en le FCU. La juventud comunista, en la facultad de Arquitectura, le ganó a la coalición MAS-Copei. ¿Se puede decir que eso es un partido en extinción? El PCV tiene brillantes éxitos en elecciones sindicales, los más de los cuales no damos a la publicidad porque –a diferencia de otros partidos– cuando es el PCV el que gana una elección sindical ya esa directiva está en la mira del empresariado, de la policía, de todo lo que constituye el aparato ideológico del Estado.

–¿Entonces, ha habido un repunte?

–Tenemos un repunte desde 1978. Un repunte ostensible. Son muchos los viejos camaradas que se marginaron, que no se quedaron ni con el MAS ni con el PCV, y que han vuelto al partido.

 

“Los comunistas no somos una gente apestada”

 

–También se dice que usted no es un comunista como la mayoría. Que puede aceptar ideas del eurocomunismo, ideas menos dogmáticas…

–En primer lugar, el eurocomunismo no es una palabra mala, sino una mala palabra. Dentro de los partidos europeos que cuestionan algunos aspectos del socialismo real, el que existe, el concreto…

Y aquí corta la idea para explicar otra: “Porque es muy fácil decir que se va a construir un socialismo en esta forma o en aquella. Eso no depende de la clase obrera, de los partidos socialistas ni de los comunistas. Eso va a depender de la conducta de las clases antaño dominantes que van a ser golpeadas por la nueva sociedad. Está el caso de Nicaragua, Cuba, Granada, el propio caso de Angola”.

Luego se hace una serie de preguntas: “¿Es que somos dictatoriales? ¿Es que acaso somos malos por esencia, por naturaleza? ¿Los comunistas en el mundo constituimos una especie de gente apestada?”.

Por supuesto que, para él, todas las respuestas son negativas. El no, va acompañado de la argumentación: “Lenin y los bolcheviques llegan al poder y llama a toda la izquierda que existía entonces. Porque la grupusculización de la izquierda no es un fenómeno nuevo. Siempre ha existido. Se llama esa gente a colaborar. Pero, cada cabeza quería ser un mundo, y cada quien quería hacer lo que se le viniese en ganas, hasta que Lenin cerró el puño. Tenía que haber un mando único, una cosa centralizada…”

Sin embargo, reconoce que “se cometieron, se han cometido y se seguirán cometiendo errores en la construcción del socialismo”. Pero, “si el capitalismo se equivoca a diario, ¿por qué cuando se equivoca un gobierno comunista es una monstruosidad?”. Héctor Mujica tiene su explicación: “En el fondo, lo que hay es admiración por los comunistas. Admiración y temor simultáneamente”.

En entonces cuando responde la pregunta que inició estas reflexiones. “Yo no me considero un espécimen distinto del resto de mis camaradas venezolanos. Por supuesto que hay caracteres, formar de ser y formas de vivir distintas. Eso forma parte también, del pluralismo de la vida, y no sólo del pluralismo de la política. Acaso la gente pueda percibir en mi lenguaje ciertos matices de diferencias con respecto al lenguaje que utilizan mis compañeros. No te olvides de una cosa. Que yo, además de comunista, soy escritor y periodista, los escritores y los periodistas vivimos del lenguaje, utilizamos el lenguaje, ordeñamos palabras diariamente…”

 

Entre el “Washington Post” y el “Pravda”

 

–¿Cree que, en los países donde hay gobiernos comunistas, se puede ordeñar el lenguaje?

–Oye, pero por supuesto que sí. Dentro del inmenso alud, la inmensa montaña de cosas que se escriben contrala UniónSoviética, contra Cuba, contra el campo socialista, se olvida que de la revolución socialista de octubre partieron todos los movimientos renovadores de las artes plásticas, la arquitectura, el constructivismo. Lo que pasa es que no se hace sociología del arte y de la literatura. No es con la represión, con el horror, como se publican más libros enla URSSque en otro lugar del mundo. No es, tampoco, con represión como se han logrado índices culturales tan importantes. No hablemos de los vuelos espaciales, de todo lo que significa…

–¿Y el periodismo?

–El periodismo… antes que muchos países capitalistas en la aplicación de la electrónica y el rayo laser en el periodismo, fue Pravda…

 –¿Se puede dar en la Unión Soviética un fenómeno como el de Woodward y Bernstein en el Washington Post y que, a pesar de cualquier ideología que se tenga, se debe considerar como ejemplar?

–No se pueden establecer parangones entre la sociedad socialista y la capitalista. Son sociedades totalmente distintas…

–Pero, yo quiero que me hable como periodista…

–Te hablo como periodista. Es que no puedes tomar la horma del periodismo industrial del capitalismo, y la horma del periodismo socialista, porque son dos cosas totalmente distintas. Tú no puedes tomar el New York Times o Le Monde como el paradigma de la prensa del mundo socialista. Sin embargo, los periodistas del mundo socialista siguen muy atentamente a Der Spiegel, a Le Monde, al New York Times. ¿Esto le resta, acaso, al predicamente socialista de una prensa distinta, sin publicidad, de una prensa de la masa y para las masas?

–¿Entonces, por qué el New York Times es un gran diario?    

–Es un gran diario dentro del capitalismo. Pero no puede ser modelo para el mundo socialista. Entre otras cosas, quítale tú el pedestal publicitario a toda la gran prensa capitalista para que la veas desaparecer en 24 horas. ¿Eso le resta, acaso, valor a las denuncias de los dos grandes reporteros del Washington Post? Indiscutiblemente que no. Por el contrario: eso enaltece a la prensa. Y el hecho de que la prensa capitalista sea industrial, no significa que, en su seno, no haya editores honestos. No significa que no haya periodistas capaces de enfrentarse al aparato ideológico del Estado, para formular graves y grandes denuncias.

 

“Toda la gente en el MAS no piensa como Teodoro”

 

–En el reciente Congreso del Partido Comunista celebrado en La Habana, Pompeyo Márquez presentó un saludo a nombre del MAS. Entre otras cosas, dijo que el MAS estaría dispuesto a apoyar a Cuba contra cualquier agresión. ¿Esa posición no es contradictoria con lo que anteriormente ha planteado ese partido con relación a Cuba?

–Yo no veo esa contradicción. El MAS se ha definido como un partido socialista. Su secretario general ha llevado el mensaje solidario dentro de lo que es el socialismo internacional, al único país socialista del hemisferio occidental…

–Pero el presidente del MAS dice que no hay socialismo en el mundo…

–Bueno, esa es una opinión de Teodoro que no creo que tenga porqué comprometer al MAS como partido; o, en todo caso, a todo el MAS. Es la opinión de Teodoro. Yo respondí en declaraciones a la prensa eso. Allá Teodoro con sus opiniones… Yo no creo que toda la gente en el MAS piense como Teodoro y, de hecho, no todo el mundo piensa como Teodoro.

Aclaró, no obstante, que esto no significa que hay “dos MAS”. Y mostró su convencimiento en el sentido de que la unidad es la prioridad. “En la medida en que se mantenga unido es mucho mejor para la izquierda”.

–Al principio de la entrevista dijo que el fenómeno de la división en la izquierda no se da solamente en Venezuela, sino en todas partes del mundo. Eso debe tener una explicación.

–Siempre que hay derrotas en el campo de la izquierda, se producen escisiones, atomizaciones, grupusculizaciones, diásporas. Después de la revolución rusa surgieron decenas de grupos, había de todo. La sabiduría de los bolcheviques y de Lenin fue asimilar las derrotas, para el nuevo asalto al cielo en 1917. Con las derrotas, todo el mundo trata de idear una nueva fórmula que supere las deficiencias, los defectos, las fallas, los errores del pasado, para no cometerlos más.

 

Domingo 8 de febrero de 1981

La foto del profesor Mujica es cortesía de María Fernanda Mujica. Corresponde a la época en que entraba a estudiar en la Escuela de Periodismo de la UCV.