En febrero es la cosa

barrio19deabril3En los últimos días se ha corrido el rumor de una eventual asonada para febrero 2015. «Anda y compra bastante mercado porque después no vas a saber», sugieren amas de casa siempre alertas, de las que suelen hacer cola, cualquier cola, a las puertas del Excélsior Gamma, A propósito de estallidos posibles, ¿se parece en algo comienzos de 2015 a los comienzos de 1989?

Sebastián de la Nuez

Febrero suena a escabechina, a fin de mundo. Desde luego, históricamente ha sido fecha de los sucesos. Pero en esta ocasión trae colofón. Se supone que luego de febrero viene La Transición, así, con todo y mayúsculas.

En verdad, es un mes fatal para los venezolanos. Tecleas en Google la frase FEBRERO TRÁGICO EN CARACAS y te salen 2.010.000 resultados, comenzando por los últimos asesinatos y siguiendo con la tragedia del avión de Santa Bárbara ocurrida en 2008. Naturalmente, los sucesos del día de la juventud en 2014 ocupan varias páginas así como los de febrero de 1989. El calendario contribuye a construir la historia; las fechas marcan y dejan su impronta en la psiquis de los pueblos.

¿Qué sucederá en febrero de 2015? Solo Walter Mercado podría responder con total desenvoltura sin que se le mueva un pelo, sin siquiera levantar una ceja. O quizás algún laboratorio en La Habana tenga la respuesta aproximada. En todo caso, vale trazar paralelos. ¿Qué clima había en Venezuela justo antes de que sucediera la eclosión de febrero 1989?  ¿Cuáles eran los issues informativos en los meses previos al Caracazo? ¿Qué recalentó el ambiente sin que nadie se diera por enterado, y mucho menos los partidos políticos? ¿Ese ambiente pre Caracazo se parece a este otro, modelo 2015? Se supone que, a mayor coincidencia, mayor probabilidad de que algo parecido vuelva a ocurrir. La Historia a veces se repite, primero como drama y luego como sainete, aun con diferentes actores. Cierto: la chispa del incendio en 1989 fue el aumento de la gasolina, pero lo cierto es que había un sofoco subterráneo, caldo propicio para la inusitada violencia que se desató.

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1989: cambio de gobierno. Se va Jaime Lusinchi, alias “La botija está llena”; llega Carlos Andrés Pérez, un tachirense con carisma, saltador de charcos, chaqueta a cuadros. Emerge de las cenizas del caso Sierra Nevada. Lo ayuda una maquinaria partidista con presencia en todos los rincones de la geografía nacional, y el gobierno que lo precede. Por mucho que sea criticado en ciertos círculos, Jaime Lusinchi, de la mano de Carlos Croes, ha mantenido todo el tiempo su popularidad. Se convertía CAP de esta forma, a los 66 años de edad, en el primer presidente en ser reelecto por la vía del sufragio universal. Y con casi 55% de los votos.

2015: el gobierno ha cambiado de Presidente oficialmente en abril 2013. Nicolás Maduro, un caraqueño de 50 años que escucha el trinar de un pajarito, hereda el cargo de Hugo Chávez, quien lo ha nombrado, pocos meses antes de fallecer, su sucesor. Por mucho que sea criticado en ciertos círculos, Chávez ha mantenido su popularidad casi todo el tiempo y este sucesor confirma la voluntad del finado ganando unas elecciones, hasta donde se sabe, limpias desde el punto de vista del conteo. No lleva días en el poder, sino casi dos años. Su popularidad, según encuestas, no sobrepasa 28%.

 

1989: Un mes y 24 días antes del Caracazo se ha sabido oficialmente lo que antes eran conjeturas: “Se agotaron las reservas operativas”. Han caído a 54 millones de dólares, no hay con qué seguir pagando la deuda externa y el Presidente electo lo admite: “Suspender los pagos de la deuda nos dice que la economía ha marchado mal”.

2015: Desde hace más de tres meses se sabe que las reservas internacionales están muy bajas, el BCV no da cifras de inflación al día y se han contratado al parecer unos préstamos con China quizás onerosos, o lesivos, para la nación. Sin embargo, no hay forma de que se conozcan oficialmente ni cifras ni contrataciones. El Presidente no admite que la economía ha marchado mal sino que el Gobierno enfrenta una “guerra económica”.

 

1989: Comprar un dólar le cuesta al venezolano alrededor de 38 bolívares, finalizando enero de este año. Entiéndase: 38 bolívares de los viejos. Según el portal Aporrea, el crudo criollo promediaba 16,9 dólares al cierre de 1989.

2015: El dólar, se estima, rondará Bs. 200 (de los nuevos) en las primeras semanas del año. Por otra parte, según Morgan Stanley, el petróleo se cotizará a $43 el barril a comienzos de año.

 

1989: Carlos Andrés Pérez se dispone a gobernar con “un gabinete de 20 puntos”, según titula un periódico nacional. Es un grupo de liberales, varios de ellos provenientes del IESA, con los que pondrá en ejecución una serie de medidas económicas, entre ellas:

  • Liberar las tasas de interés.
  • Liberar el control de cambio.
  • Liberar los precios de todos los productos a excepción de 18 renglones de la cesta básica.
  • Aumentar las tarifas de los servicios públicos como luz, agua y teléfono.
  • Aumentar la gasolina.

2015. En realidad, no se sabe con cuáles miembros del gabinete toma decisiones el presidente Maduro en materia económica, si es que las toma. En cualquier caso, no existe en su vocabulario el verbo liberar. Sobre el eventual aumento del precio de la gasolina, aun cuando asomó esta posibilidad en alguna cadena nacional, finalmente parece haberla descartado. El domingo  14 de diciembre dijo que, para incrementar el costo del combustible, se requiere “estabilizar la economía”. Aseguró que, pese a la baja en los precios del petróleo, Venezuela cumplirá con el presupuesto 2015 sin aumentar la gasolina.¿Terror ante una reacción tipo 1989? A tasa Sicad 2, llenar el tanque de un automóvil cuesta aproximadamente en Venezuela unos 14 céntimos de dólar.

 

1989: Se produjo una especie de provocación, una bofetada a las clases más desasistidas del país, algo que quizás haya contribuido al clima de revanchismo desaforado que se desató en el Caracazo. Una boda de ribetes sauditas. El Diario de Caracas la llamó “la boda del siglo” y la destacó de manera principalísima en primera página. Hasta el diario El País rebotó la noticia. Fue la apoteosis del dispendio y los apellidos que se enlazaban indicaban alcurnia bancaria y mediática: Fernández Tinoco-Cisneros Fontanels. Sucedió el 19 de febrero. Apenas ocho días antes del desencadenamiento. La boda tuvo invitados internacionales a quienes aviones fletados expresamente fueron a buscar a sus lugares de origen. No es que hubiera caviar para cenar. Es que, según los cronistas de la “Caracas que nunca duerme”, los asistentes prácticamente podían embadurnarse de Beluga y ahogarse en una piscina de Veuve Clicquot.

2015: ¿Hay casos tan descaradamente dispendiosos que puedan destacarse hoy en día? Si los hay, ¿salen en primera página de algún medio?

 

1989: El 28 de noviembre de 1988, o sea, tres meses antes del estallido, había aparecido en la prensa nacional una noticia que, de algún modo, reivindicaba el Estado de Derecho. Un caso de Derechos Humanos.  “Fueron ajusticiados con ensañamiento” fue la conclusión a la que llegó una comisión enviada a El Amparo (Apure) para exhumar trece cadáveres y corroborar que los involucrados del Cejap (un brazo operativo combinado de policías y efectivos militares) habían asesinado a trece pescadores que no estaban mezclados con guerrilla alguna, como en un primer momento intentaron hacer creer. Todo esto desató una fuerte indignación en el país. El Estado le debía justicia al pueblo, pero al menos se demostraba el equilibrio de los poderes: el Legislativo daba muestras de valor.

2015: No son trece cadáveres los que habría que exhumar, sino 43. Al menos en una primera etapa. Quizás no haría falta ni siquiera la exhumación. Bastaría con la voluntad gubernamental para poner a un par de funcionarios sin gríngolas a dar un vistazo a algunas fotos y videos.