Las etapas de El Diario

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Aquí se explican las etapas de El Diario de Caracas en su primera época*. Los procesos judiciales a sus periodistas no lograron apagar la fama ni la calidad de sus contenidos, que fueron producto de una nueva manera de hacer periodismo. Para este trabajo fue entrevistado Diego Arria

 

Andreina Calleja A. / María Gracia González F.

En 1977 surgió la idea de crear un periódico de carácter exclusivo. En ese momento, los periodistas Rodolfo Terragno, Tomás E. Martínez y Miguel Ángel Díez se unieron con Diego Arria, quien estaba en pleno apogeo político durante su campaña para las elecciones presidenciales de 1978 y era ministro de comunicaciones. Así, el 2 de mayo de 1979, salió a la venta la primera edición de El Diario de Caracas.

Durante esta primera etapa, la directiva del diario se basó en ejemplos foráneos para crear su política editorial. Se tomaron como modelo dos diarios europeos, Le Monde de Francia y El País de España para guiar el estilo que se iba a tener y el público al que se debía dirigir.

De El País, específicamente, tomaron un método que los hizo resaltar a nivel nacional: en la primera página del diario siempre se pondría una imagen de gran tamaño que ocupara gran parte del espacio. Según Diego Arria, la idea surgió luego de que se le ofreciera a un periodista de la redacción que hiciera la portada diaria. Al negarse, acudieron al uso de la fotografía: “nos diferenciábamos por el valor que le dábamos a la fotografía. Nuestro fotógrafo era bastante curioso y terminamos con fotos de viajes presidenciales, de Luis Herrera Campíns confesándose o comiendo pasta”.

El Diario de Caracas tenía un target definido: se buscaba llegarle a profesores, alumnos, políticos y empresarios. Se estima que el tiraje diario era de 25 mil ejemplares, por lo que se quería perfilar al diario como un medio para clases A-B.

Al buscar ser un medio más bien elitista, los impulsores querían hacer que el lector creara sus propios juicios sobre cada noticia. También se buscaba contextualizar la información dentro del ambiente internacional en el que se vivía. “Yo tenía una visión más global y siempre le dimos al asunto internacional mucha importancia”, comenta Arria.

El Diario de Caracas dejaba en todas sus ediciones un párrafo que expresaba su desligamiento de cualquier grupo político o económico; según Arria, se hizo para reafirmar desde el primer día cómo iba a ser su política: “el diario reflejaba mi manera de ver las cosas”, comenta. Entre sus principios también estaba el de llegar al fondo de cualquier historia sin importar las consecuencias, ya que consideraban la primicia más importante que la prudencia.

Luego de cumplir un año en el mercado, El Diario de Caracas comenzó a tener problemas. Según Arria, el declive comenzó cuando sale del proyecto: “Hubo un proceso contra Núñez y mi persona. Yo salgo del país por razones políticas y, en el ínterin, hicieron unas asambleas en las que yo perdí el control. Definitivamente eso fue una de las pérdidas más dolorosas de mi vida pues fue una escuela de periodismo tanto para mí como para quienes trabajaron ahí”.

El diario no fue el único en verse afectado por la crisis económica. A pesar de que entre 1980 y 1981 los precios del barril del petróleo aumentaron debido a la Revolución iraní y a la guerra entre Irak e Irán, Venezuela comenzó a experimentar las consecuencias del aumento de la deuda gracias a la administración de Carlos Andrés Pérez.

 

De lo exclusivo a lo comercial

Poco después de que Arria y Núñez salieran de la dirección, la empresa 1BC o Grupo Phelps compra el medio en febrero de 1980. Al principio fue solo la mitad de las acciones pero, más adelante, terminó siendo el dueño mayoritario. Desde ese momento, El Diario de Caracas pasó a ser parte del mismo grupo de RCTV, Coraven, RCR y Caracas 92.9.

Desde el primer momento se cambió la dirección del periódico para hacerlo más rentable. Las variaciones más notables fueron la eliminación del anuncio de independencia de grupos políticos, económicos, gremiales o religiosos —elemento que como mencionó Arria caracterizaba al diario desde su primera edición— y la regla de no dedicarle más del 30% del espacio a publicidad.

Con la misión de expandir su alcance, comienzan a salir ediciones diarias del periódico. Su número de páginas también aumenta de 32 a 48 y su tiraje pasa de 25 mil ejemplares a 60 mil; a veces, podían ser hasta 120 mil cuando se trataba de ediciones con suplementos.

En materia de información también se buscaba atraer más lectores. Ya no era El Diario de Caracas dedicado a un público “exclusivo”; ahora se trataba de llegar a todo tipo de lector. Aparece la sección de Espectáculos, se amplía la parte de Deportes y surgen los suplementos El Pequeño Diario y El Diario Hípico.

El 14 de febrero de 1980, en pleno proceso de cambio editorial, llega Rodolfo Schmidt a la dirección de El Diario de Caracas. Su primera etapa se caracterizó por un periodismo de choque y combativo. Se buscaba la primicia más que la interpretación abierta de los hechos, por lo que perdió aspectos interpretativos. Aunque con él trae recortes de nómina: 60% de los periodistas y 30% del personal administrativo son despedidos.

Entre los ejemplo más claros del periodismo bajo la dirección de Schmidt está el de la periodista María Eugenia Díaz quien, el 3 de junio de 1981, publicó una crónica con el título “Guyana venció a Venezuela en juego estratégico”. En la nota, Díaz cuenta el tras cámaras del juicio simulado de Guyana contra Venezuela entre el 25 y 29 de mayo de 1981. El 29 de junio fue acusada del delito de violación del secreto militar.

El 1 de abril de 1982 entra a la dirección del periódico Manuel Felipe Sierra. Con él, surgen también cambios en la línea editorial y periodística del periódico. Sierra se enfocó en rescatar los principios interpretativos con los que surgió El Diario de Caracas y buscaba consagrar el pluralismo político. Todo esto con el fin de ser un medio de gran importancia durante las elecciones de 1983, efectuadas en medio de una crisis económica causada por el viernes negro.

 

Ibáñez y “Los pozos de la muerte”

Sierra sale del periódico por problemas con el grupo directivo y vuelve Schmidt por segunda vez el 2 de abril de 1984. En esta etapa el periódico se enfrentó supuesta censura en temas “delicados” para el gobierno de Jaime Lusinchi como lo fueron la deuda externa del país y, sobre todo, el caso de Blanca Ibáñez.

Otro elemento clave de la época fue el caso de la periodista Ibéyise Pacheco quien, estrenándose como licenciada, en 1986 publicó un artículo titulado “Los pozos de la muerte” en el que, luego de un proceso de investigación, se descubrieron un grupo de cadáveres en pozos en el estado Zulia. Los asesinatos eran adjudicados a miembros de organismos de seguridad del Estado.

La ida definitiva de Schmidt (¿problemas personales?) dio espacio a Alberto Quirós Corradi, Diego Bautista Urbaneja y Gerver Torres para que asumieran la dirección del periódico durante los años 1988-1989 sucesivamente. Durante ese tiempo, se enfocaron en recobrar el estilo crítico e interpretativo del diario y en mejorar su administración. Finalmente, lograron mejorar su situación financiera y se inició una campaña de relanzamiento.

 

El medio conservador en tiempos turbulentos

Durante los tiempos de 1992 y 1993, El Diario de Caracas se vio sumergido —como todos los medios de comunicación a nivel nacional— en las turbulencias políticas de la época, especialmente luego de que Carlos Andrés Pérez fue retirado de la presidencia al ser acusado por malversación de fondos.

Durante la presidencia de Ramón J. Velásquez, se vivió tiempos de inestabilidad e incertidumbre en el país. Isaac Nahón, jefe de la sección política entre agosto y octubre de 1993 (luego de la intentona golpista de 1992), comenta:

Había mucha tensión política y militar y eso hubo que manejarlo con prudencia en el periódico sin crear la impresión de que el país estaba en caos.

Nahón también expone que siempre corrían rumores:

Todos los días, en la reunión de pauta, nos avisaban que esa noche iba a haber un golpe de Estado pues la conspiración del 92 seguía teniendo adeptos y contrariantes.

Después de 14 años de su nacimiento, el diario había logrado mantener el sentido irreverente y de información de sus fundadores. “Es uno de los periódicos en donde se hizo más periodismo de interpretación, se le permitió a los periodistas que trabajaran de otra forma el lenguaje”, cuenta Nahón.

Luego de 1993, El Diario de Caracas pasó por una crisis económica que conllevó a su cierre en 1995. Siempre enfocado en brindar información que le dejara un espacio abierto de interpretación al lector, este periódico fue, según las palabras de Nahón, “una nueva escuela de periodismo venezolano en donde había pluralidad de opinión”. Actualmente, el diario se puede encontrar en formato web en su portal electrónico oficial.

 

* Naturalmente, siendo un trabajo realizado por estudiantes para una cátedra, faltan detalles y puede que haya inexactitudes en algunos datos.