Madrid sofocante

En este edificio municipal de la calle Fuencarral se halla la exhibición documentada sobre la búsqueda de los huesos de Cervantes.

En este edificio municipal se halla la exhibición sobre la búsqueda de los huesos de Cervantes.

En estos días de agosto en Madrid ha habido temperaturas sobre los 35 grados, y los madrileños dicen que está suave con respecto a lo que fue el mes de julio, al parecer un verdadero infierno. Pero la ciudad, como toda aquella que se precie de cosmopolita, mantiene buena parte de su oferta cultural abierta. Y además, drogokupas chinches, guardias en plan de modelo y la noción de desastre que recuerda a Venezuela

 

Sebastián de la Nuez

Muchos locales, museos o centros de la cultura están cerrados —como la emblemática Casa de América— o abren a media vela. Pero hay de dónde escoger. Funciona el Matadero, el lugar de Legazpi que se ha convertido en referencia por sus espacios amplios y acogedores, por las convocatorias de diseño y también por su sala de cine dedicada única y exclusivamente al género documental.

La pancarta pequeña dice "Defendamos nuestro barrio".

La pancarta pequeña dice “Defendamos nuestro barrio”.

En pleno barrio de Lavapiés, al lado de la Biblioteca de Humanidades de la UNED y a pocos metros del Centro Dramático Nacional  —teatro Valle Inclán—, una pancarta sobresaliendo de uno de esos balcones característicos en la capital del reino clama por justicia:

STOP DROGOKUPAS CHINCHES

O sea, que les den un parado, por favor, a los invasores de apartamentos que además son drogatas.

Es solo una estampa madrileña, ciudad europea a trechos manchada de desahucios donde, también, una ingente cantidad de ilegales venidos de cualquier parte pugna por sobrevivir. Abajo, en la placita, vecinos españoles de pura cepa se la pasan bomba haciendo tortillas de patatas en una competencia por ver quién hace la mejor.

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A partir de las seis de la tarde hay funciones de cine en el Doré, calle Santa Isabel: un edificio amarillo y medio rancio por fuera, modernista y sobrio. Sentarse en su cafetería es oler algo de 1923. Todo es vintage allí, incluso la oferta cinematográfica (en parte, solo estoy exagerando) y los feligreses quienes, quizás, no se han enterado de que esas películas que van a ver allí las consiguen en YouTube. Es la Filmoteca de Madrid.

Las citas obligadas son el Museo del Prado, Caixa Forum —actualmente con una preciosa exhibición donde se unen cultura egipcia y animales— y el Centro de Arte Reina Sofía, presentando  Fuego blanco: la colección moderna del Kunstmuseum Basel, selección de cien obras del siglo XX prestada por esta entidad de Basilea (Suiza) hoy en refacciones. El Kunstmuseum Basel está considerado el primer museo público municipal en la historia del arte.

Cuatrocientos años después, en Madrid se constata que el Quijote, Cervantes y Sancho Panza siguen siendo noticia, aunque no se sabe si en ese orden. En abril de 2016 se cumplirán 400 años del fallecimiento del escritor más importante de la lengua española. En el Instituto que lleva su nombre, sito en Gran Vía, se le rinde homenaje a la proliferación de ediciones en todas las lenguas a las que se ha traducido su obra. En la propia página web del instituto se dan datos de la muestra.

También está en el Museo de Historia de Madrid —antiguo Museo Municipal— la reseña y explicación de la excavación arqueológica que fue iniciada a instancias del Ayuntamiento madrileño en 2014. Un grupo de profesionales excavó, entró en una cripta en el subsuelo de una iglesia aledaña al barrio de Huertas y, más allá o más abajo de la cripta, destapó dos niveles de cementerio. De todo ello exhumó restos óseos y cuerpos momificados de manera natural, con todo y su ropaje, sobre todo de niños.

La cripta con nichos estaba reservada al eterno descanso de los capellanes; más abajo, en los dos niveles de esta especie de pequeño cementerio subterráneo, se hallaron ataúdes en desorden, huesos aquí y allá. En realidad no han dado con los de Cervantes, propiamente los que motivaron este trabajo. Esos huesos que sostuvieron una vez en la historia aquella genialidad andante junto a los de su mujer Catalina, no han podido ser determinados. Han aparecido centenares de esqueletos de niños (¿por qué? ¿Alguna peste los asoló en la época en que se utilizó el convento como cementerio?) junto a restos adultos entre los cuales deberían encontrarse los de Cervantes.

Se relata en la exposición todo este último proceso, pues ya hubo otro intento en el siglo XIX. Fue enterrado Cervantes, en aplicación de su testamento, el 23 de abril de 1616, en la iglesia de las Trinitarias Descalzas y al día siguiente de su muerte. Es decir, murió el 22 de abril aunque haya pasado el 23 como la fecha del deceso, convirtiéndose en hito universal como Día del Libro. Coincidencias del destino: estas últimas excavaciones en la cripta revelaron que todo su suelo y parte de sus muros estaban cubiertos de palés y estanterías de madera “pues al parecer este espacio se arrendaba a una editorial como almacén de libros”.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAOtra estampa de Madrid: el guardia apostado frente al edificio municipal que accede a ser fotografiado por el turista. Estamos en Sol, cerca del oso y el madroño, y hace un día rechinante de pastoso calor. Se pone en posición vigilante, y orgulloso posa.

Unas pocas manzanas más allá, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando puede verse, aunque el grueso de sus espacios para exhibiciones se encuentra cerrado, el trabajo del pintor José Hernández, uno de los grandes referentes del arte contemporáneo español. Nació en 1944 en Tánger y murió en Málaga en 2013. Pintor, dibujante, grabador, ilustrador y escenógrafo Enfrente de esta antología está la Calcografía Nacional – Gabinete Francisco de Goya. Hay Caprichos, Desastres de la Guerra y Tauromaquia del maestro medio sordo.

Pero si uno quiere descansar un poco puede largarse con viento fresco, aun cuando no pretendas comprar algo en especial, a la librería La Central de Callao. Te vas a la segunda planta subiendo por las escaleras de madera y entras a la sección de filosofía. A la izquierda hay un pequeño salón que da a una cúpula, unos techos. El sol ha quedado afuera con toda su agresividad; te sientas con el libro que te apetezca en un sillón. Por ejemplo, y por solo curiosear en el tema, La escritura del desastre, del ensayista francés ya fallecido Maurice Blanchot. Comienza así: “El desastre lo arruina todo al tiempo que deja todo tal cual…”. Y más adelante:

Así es el desastre, esa noche que carece de oscuridad, sin que la luz la ilumine.

Y en otra página dice con esa lucidez de las personas que se han dedicado toda la vida a pensar el mundo y cómo se relacionan las personas con el mundo, que solo un sublime ejercicio de ironía hace posible la escritura del desastre.

Claro, el hombre habla desde un plano filosófico, lo que a buenos entendedores quiere decir que no termina de aterrizar en algún lugar concreto, reconocible geográficamente. Sin embargo, uno relaciona todo con el drama de la revolución chavista que ha sufrido Venezuela todos estos años. Lleva razón el francés, desde luego que la lleva: el chavismo, visto a la distancia sin premuras y con lente panorámico, ha sido una larga noche a la cual uno no le encuentra siquiera oscuridad.

Por cierto: en la cafetería de planta baja de esta librería, entre los textos puestos a disposición de quienes quieran echarles un vistazo mientras toman un café o comen algo, se encuentra Estado delincuente, con prólogo del exjuez Baltazar Garzón. Es un libro bastante conocido en Venezuela, editado por el periodista Sergio Dahbar y escrito por Carlos Tablante  y Marcos Tarre. Muy ilustrativo para los españoles que hayan votado y deseen seguir votando por el partido Podemos.