La premonición

He aquí el elenco de la obra Acto cultural, estrenada en la sala Juana Sujo de Caracas dentro del repertorio de El Nuevo Grupo. Agosto de 1976. La obra se la dedicó su autor, José Ignacio Cabrujas, al actor Rafael Briceño. Entre ellos hubo una amistad entrañable y una colaboración artística que rindió frutos en el teatro y en la televisión. De izquierda a derecha aparecen: Briceño, quien hacía en este montaje el papel de Amadeo Mier; María Cristina Losada (Herminia Briceño, viuda de Petit), Tania Sarabia (Purificación Chocano), el autor de la obra, Perla Vonaseck (Antonieta Parissi), Ricardo Salazar (Francisco Xavier De Dios) y Fausto Verdial (Cosme Paraima).

Las salas El Nuevo Grupo y Juana Sujo quedaban frente a frente en la avenida que parte desde la Andrés Bello hacia Colinas de Los Caobos. En la esquina estaban los famosos pollos Hermanos Riviera. En plena Andrés Bello, el Colegio Nacional de Periodistas, donde funcionaba el Cine Prensa con películas no de estreno pero sí seleccionadas con rigor. En los años setenta y ochenta dejabas tu carro estacionado por ahí cerca y te metías en uno de los teatros o en el cine. A veces te lo desvalijaban, pero la cosa no era tan grave. La Juana Sujo era una salita muy pequeña y empinada; la otra tenía mayor capacidad y era más cómoda (probablemente fuera diseñada desde un principio como sala teatral, la otra evidentemente no).

Este es el tipo de fotografías que provoca nostalgias adormecidas. Grupo de encuentro, grupo de avanzada en un país cuyos valores culturales ya recorrían mundo. Versátil, camaleónico, Rafael Briceño ha sido uno de los grandes actores venezolanos. Fausto Verdial y los demás que aparecen en la foto también se lucieron en esa representación cuyo texto original parte de un recuerdo merideño de Cabrujas. No hace mucho la obra tuvo una reposición en manos de Héctor Manrique, pero las salas mencionadas hace tiempo dejaron de funcionar. Aquellos eran, cómo no, otros tiempos. Las carencias de esos personajes provincianos, pero también esa ingenuidad tersa, esa cierta pobreza de espíritu, quizás fueran una manera de advertir al país sobre una íntima premonición que albergara Cabrujas en torno al país que habría de venir. Allí está en la foto el autor, esta vez sin el cigarrillo en la mano, mirando casi en contrapicado a cámara, un poco avieso, un poco socarrón… ¿Intuía algo?

 

La foto es cortesía de José Luis Briceño, hijo de Rafael.