Mariano Picón Salas: barbarie y poesía

Mariano Picón Salas, en una foto tomada de internet.

Un acercamiento a la capacidad evocadora del venezolano Mariano Picón Salas (1901-1965), un caballero a carta cabal que dejó una obra amplia y heterogénea; sin embargo, es poco lo que se conserva de él en las librerías venezolanas; eso sí,  la UCAB ha editado un grueso tomo-compendio de ensayos y artículos que se puede conseguir en Librería Lugar Común. En algunos sitios, con suerte, su biografía de Miranda

 

Andrés Boersner, de Librería Noctua, recuerda que la editorial Monte Ávila publicó en los años 80 la Biblioteca Mariano Picón Salas, al cuidado de Guillermo Sucre. Pero al parecer solo salieron siete de los doce tomos programados y hoy ninguno se consigue. ¿Quién fue Mariano Picón Salas? ¿Por qué este país le pierde la pista a sus intelectuales y, sin embargo, persigue tanto el recuerdo de los galones verde oliva para edificar bustos en las plazas? Cosas que pasan en medio del desolvido, como diría la escritora Victoria De Stefano.

Para tener una idea de lo que ha representado Picón Salas en el paisaje de la literatura latinoamericana, es menester acudir a la solapa de un libro publicado por una editorial que hace décadas dejó de aparecer por Venezuela. Es una edición de Viaje al amanecer (1943), que es una especie de autobiografía de la infancia del autor; una novela, sí, pero cuyos capítulos, cada uno, es un cuento por sí solo.

En esta solapa, en pocas líneas, se enmarca la obra del diplomático y escritor en referencia al entorno de la dictadura, el compromiso y el desafío que generan en los jóvenes con ambición de narrar. Picón Salas supo ceñirse a sus valores y atender, como dice el comentarista anónimo de Ausonia, a los reclamos de su tiempo. /SN

 

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A la narrativa venezolana le corresponde papel muy destacado en el desarrollo de la literatura hispanoamericana contemporánea. Observada desde una perspectiva continental, adquiere ella un relieve que no posee ningún otro campo de las letras venezolanas; y no, no es cuestión únicamente de la fecundidad, soltura y brillo con que este género se produce en el país de Bello, sino, y en primer término, de la madurez prematura alcanzada para actividad tan difícil por los venezolanos; de su destreza y acierto en el logro de la VIVENCIA NOVELESCA (sic) y en la captura de lo que podría llamarse SINTAXIS NOVELÍSTICA (sic).

Entre la prosa melódica de Manuel Díaz Rodríguez y la epopeya comunal de Rómulo Gallegos, hay un continente, una tierra nueva construida con palabras, jalonada por ensayos más o menos felices de redención y descubrimiento. Redención y descubrimiento conquistados en la estética y en el oficio humanos, en la literatura y la política.

No queda duda, pues, de la existencia de una sincronía, de un paralelismo entre la vitalidad de los autores venezolanos, la vigencia de los valores y reclamos del tiempo, y la naturaleza de la novela en tanto forma literaria. Las peculiaridades de esta condicen admirablemente con el genio creador del país.

Entre los forjadores de lo que en América se conoce hoy como NOVELA VENEZOLANA,  MPS (1901) merece una plaza especial por el mérito y calidad de su obra. Picón Salas pertenece a esa generación que, en Venezuela y en el continente, debió vivir la juventud en tanto que el país padecía los males de la dictadura. La tiranía de Gómez convocó a los intelectuales y los obligó a definirse en el aspecto humano; pero los invitó, además, a meditar en la imagen de la patria en cuanto historia, en cuanto a proyección en el tiempo. Quienes quedaron en las cárceles de Caracas y quienes emigraron, todos, nutrieron su fe en las entrañas de lo nacional. Por eso es tan evidente en la narrativa de Picón Salas esa presencia de lo venezolano, ese tránsito del pasado al porvenir. Por eso emerge de sus libros una fuerza inconfundible; un insólito aliento nacional que, maravillosamente, se confunde, y nos confunde, en los límites de la barbarie y la poesía. En su prosa la retórica ha cedido al recuerdo; el recuerdo se tiñe de vida; y la vida, en Mérida, en la quietud de su apartamiento, convulsionado de tanto en tanto por las ideas y las revoluciones, se hace poesía. VIAJE AL AMANECER es eso. Es decir, un hito más que como “Odisea de Tierra Firme”, Mundo Imaginario, Casa de Huéspedes, etc., trae un mensaje de fe en el hombre y en su creación.

EDITORIAL AUSONIA S.A.

En un post anexo, el cuento contenido en Viaje al amanecer.