El estigma de Los Rodeos

Una crónica sobre un paseo por las oficinas de la empresa AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) de Los Rodeos, en La Laguna (Tenerife), donde ocurrió el más trágico choque de […]

Una crónica sobre un paseo por las oficinas de la empresa AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) de Los Rodeos, en La Laguna (Tenerife), donde ocurrió el más trágico choque de aviones del que se tenga noticia

 

Sebastián de la Nuez

El ingeniero técnico aeronáutico Sergio Millanes Vaquero no contesta correos electrónicos de desconocidos. Puede ser un periodista de verdad, nunca se sabe. Con los de verdad o con los de mentira, el equipo que ha heredado el aeropuerto de Los Rodeos, bajo el estigma de la tragedia de los dos 747 que chocaron allí una tarde de domingo en marzo de 1977,  no lo tiene fácil. La sombra fantasmagórica del accidente siempre pesará sobre esa pista de aterrizaje aun en los días que, como hoy martes 17 de julio de 2018, muestra su aspecto más apacible, invitando a volar. No hay ni un atisbo de niebla en su horizonte.

Hace algún tiempo fue desplazado desde la península todo un staff de profesionales de una televisora de señal libre con un objetivo tan prometedor en puntos de sintonía como peregrino: verificar hasta dónde llegaba la conseja según la cual a veces se escuchan los alaridos de una niña en una caseta de guardia del aeropuerto. Es el tipo de leyenda urbana que enerva a los actuales gerentes de AENA, otra más tejida al borde de ese óvalo de asfalto que hace 41 años vivió el infierno en este mundo.  Debe estar en algún libro Guinness, desde luego: la peor tragedia en la historia de la aeronáutica mundial. El estigma continúa a pesar del cambio de nombre: ya no se llama Los Rodeos sino Tenerife Norte o TFN; continúa a pesar del paso del tiempo: hace ya dos meses se retiró el último de los empleados que trabajaba allí al momento de la tragedia.

El canario suele ser noble, honesto y trabajador —excepto aquellos con un puesto en algún gobierno local, según se desprende de los titulares de Prensa— y quizás sea por esa razón que AENA, el ente encargado oficialmente de administrar y manejar los aeropuertos de todo el Reino de España, tiene sus puertas abiertas a quien desee entrar en su sede de Los Rodeos. Nadie a la vista. Este martes 17 de julio un extraño se paseó por sus pasillos, subió las escaleras y se asomó a alguna oficina con la puerta entornada. Sus responsables se habían ido a almorzar, sin duda. Allí estaban las computadoras en modo de espera, los papeles sobre las mesas, los archivos. Cualquiera podría pensar, en tiempos de terrorismo, que el cerebro de un aeropuerto tan señalado por su pasado y por su tráfico (cinco millones de pasajeros lo usarán en 2018) tendría algún mecanismo de vigilancia. Un par de ejecutivos que bajaban la escalera se cruzaron con el intruso ese mediodía sin hacerle el menor caso.

Sin embargo, el director de AENA en TFN no contesta correos de desconocidos.

Cartel en el primer piso del edificio de AENA en Los Rodeos. Antes fue terminal de pasajeros.