Más allá de la noticia

Foto de Oswer Díaz Mireles.

Carlos Hernández —reportero gráfico de prolífica trayectoria en medios venezolanos, ahora vive en Madrid— era el jefe de Fotografía en El Universal cuando ocurrió la tragedia de Vargas, hace exactamente 19 años. Era el propio día 16, cuando una temporada de lluvias inclemente se volvió tragedia nacional al provocar deslizamientos de la montaña e inundaciones de lodo con peñones y troncos echados cuesta abajo con furia demoníaca sobre el Litoral Central. Esa mañana, el reportero gráfico Vicente Correale llegó temprano al periódico y encontró que varios de sus compañeros ya estaban cubriendo la noticia en el propio lugar de los acontecimientos

 

Sebastián de la Nuez

No se necesitaba a nadie más allá, en Vargas. De modo que Carlos Hernández lo envió al Parque Naciones Unidas, a donde eran destinados contingentes de damnificados que eran evacuados con prisas y peligros desde la costa de La Guaira y zonas vecinas. Fue a su pauta y regresó, más temprano que los demás puesto que no había salido de la ciudad capital. Cuando Hernández vio el material que había traído, se quedó inmediatamente con el rostro lloroso de una damnificada y su hija, quien trataba de secar una lágrima que se le escurría a su mamá. Le enseñó la foto a su jefe, Felipe Saldivia, quien de inmediato la quiso escaneada a seis columnas.

Cuando llegaron los fotógrafos destacados en Vargas, enseñaron lo que habían traído. Nada podía equipararse a la  foto de Correale. El fotorreportero de origen italiano, pura modestia, dudaba del valor de su propia foto: para él, la noticia no había estado allí, en la desazón de los refugiados en el estadio, sino en las playas y carreteras de Vargas, donde estaban ocurriendo los hechos.

A sus jefes no les cupo duda: la foto iría a todo lo ancho de la primera página de El Universal, y así fue. Ganó un premio internacional. La señora lloraba, contaba Correale, porque el sweater que le habían dado para abrigar a su hija era dos tallas más grande o algo así. Eso era todo. La tragedia que había sufrido se concentraba en ese jersey que le quedaba grande a la niña. Carlos Hernández recuerda los teleobjetivos utilizados por Correale: le permitieron adentrarse desde lejos —sin perturbar la escena, sin invadir territorios íntimos, no físicamente— en el pequeño gran drama de una mujer. Una sola entre miles. Sobre ella recayó, a través de esta foto, el peso de toda una tragedia colectiva.

Correale había hallado la otra cara de los acontecimientos: en la trastienda de la realidad. La noticia puede ser una viñeta que represente lo que no se puede abarcar cabalmente con cifras ni con panorámicas, al menos no en los primeros momentos. No era la noticia: era lo que estaba más allá de ella al revelar su cariz humano al desnudo, re-significándola.