«Antes era más artesanal»

Portada del 05-06-81, que traía una asamblea de la Redacción en la foto principal, en conflicto con el director de entonces, Rdolfo Schmidt (de corbata, a la izquierda). / Foto: José Luis Lorenzo.

Eso dijo Tomás Eloy Martínez en 1983, cuando ya no estaba al mando de El Diario de Caracas, respecto a la nueva etapa que se había iniciado y desarrollado en manos del Grupo 1BC, entonces conocido como Coraven o simplemente RCTV: «Antes había seguimiento del trabajo de cada reportero porque la Redacción era más pequeña. Ahora es un producto en serie, antes era más artesanal». La periodista Rossmary Gonzatti buscó los testimonios de primera mano en torno a El Diario y explica los cambios ‒el sello netamente comercial y algo atrabiliario‒ que imponían los nuevos propietarios al proyecto que comenzaron tres argentinos exiliados más el emprendedor Diego Arria, acusado de corrupción administrativa y ausente del país para el momento en que el holding mediático se hace del medio impreso. ¿Qué problemas planteaba un incipiente periódico un tanto artesanal para la época, que lo hicieron tan vulnerable pero a la vez tan codiciado por un consorcio con músculo financiero? Leer esto es ver de cerca cuánto han facilitado las cosas las nuevas tecnologías, aunque esas facilidades de hoy no conllevan necesariamente ni mayor calidad en los contenidos ni una voluntad ética más concienciada

Rossmary Gonzatti

Cuando Radio Caracas Televisión –cuenta Alejandro Tinoco García– obtuvo el control del periódico, le impuso la misma característica que presenta el canal 2 de televisión: una marcadamente empresarial. No podía ser de otra manera. Pero, ¿cómo se reflejó ese sello empresarial en el medio impreso? Los cambios no fueron bruscos, de un día para otro, sino que paulatinamente se fueron desarrollando y mostrándose. Ciertamente, para los lectores que han seguido de cerca el periódico desde su nacimiento, es evidente que El Diario de Caracas de hoy tiene algo distinto al de hace cuatro años; pero pocos pueden definir con exactitud en qué ha consistido el cambio.

En junio de 1980 un primer elemento definió lo que representaría la línea empresarial. El día 13 de ese mes dejó de aparecer la aclaratoria que, hasta ese momento, había acompañado todas las ediciones: «El Diario de Caracas es independiente de todo grupo político, económico, gremial o religioso». Igualmente, el porcentaje de publicidad que hasta el día anterior se señalaba como límite (30 por ciento), dejó de aparecer establecido como tal. Desde entonces el periódico no ha rechazado anuncios por estar cubierta una cuota determinada del espacio; por el contrario, se ha buscado aumentar constantemente la pauta publicitaria del medio, que es a fin de cuentas lo que determina su subsistencia.

A partir de julio del mismo año se presentó una variación en la Redacción. Durante la primera época del periódico, había estado compuesta por un consejo directivo integrado por Tomás E. Martínez como jefe y Armando Durán, adjunto. A partir de noviembre de 1979, aparece Rodolfo Schmidt como secretario de Redacción. Se encontraban luego los coordinadores de las diversas áreas y los redactores. El 16 de julio de 1980 ya en el manchón se define la nueva estructura. El consejo directivo estaba integrado por el jefe, Armando Durán; el jefe de Redacción, Rodolfo Schmidt; Manuel Felipe Sierra como jefe de Información; Nicolás Rondón Nucete, secretario de Redacción; Carlos Caraballo, adjunto al jefe de Información; Carlos Coello, jefe de la sección Internacional; luego los coordinadores de área y por último los redactores. Es decir, se establecen escalafones y la estructura se vuelve más piramidal, menos horizontal.

En la actualidad la estructura ha variado, pero sólo en cuanto a cargos, a nombres: director, jefe de Información, adjunto, jefe de la Secretaría de Redacción, asesores editoriales y coordinador de Ediciones Especiales. Los escalones siguen así, al menos en teoría, establecidos. Para algunos, sin embargo, este cambio de la primera a la segunda época no es tal. Rodolfo Schmidt opina que se debe fundamentalmente a que los integrantes del equipo fundador del periódico no eran venezolanos y no estaban colegiados. En consecuencia, no podían desempeñar cargos titularmente, aunque de hecho Rodolfo Terragno hacía las veces de director y Tomás E. Martínez era jefe de Redacción.

Enrique Rondón, por su parte, señala que «la única forma de tener un mayor control sobre los coordinadores y redactores era haciendo eso, estableciendo esa estructura piramidal». Desde el comienzo, dijo Rondón, las decisiones no eran en el periódico totalmente horizontales, sino más o menos verticales. En todo caso, fue a partir de la adquisición de El Diario por los nuevos dueños cuando esa verticalidad se hizo presente y declarada.

Había además una mayor participación, al menos de redactores, a nivel de discusión durante la primera fase, ya que si bien las decisiones –como señalara Enrique Rondón– eran verticales, semanalmente se efectuaban reuniones con los coordinadores que, quiérase o no, implicaban una mayor participación del personal.

En lo referente a los periodistas hubo un cambio numérico de importancia. El ingreso del canal 2 significó la incorporación de nuevos periodistas, hasta el punto de que la nómina –informó Rodolfo Schmidt– llegó a tener 96 personas. La razón fundamental de esta duplicación del personal periodístico obedeció principalmente a los suplementos especiales que comenzaron a publicarse a partir de 1980 en forma consuetudinaria. Ya en la primera fase se había planteado elaborar suplementos para atraer publicidad, pero no se logró la acogida esperada y la pauta publicitaria era escasa.

El 3 enero de 1980 comenzó a circular el primero de estos suplementos, El Diario Hípico, que aparecía los sábados. Le siguió, el 18 de enero del mismo año, Caracas a Diario, edición dominical que vino a suplir el vacío dejado por el Libro de Hoy y que si bien difería de los suplementos literarios de los restantes periódicos, entraba a competir con ellos, ya que su concepción básica es la misma: un magazín variado, con entrevistas, notas de cine y cultura, teatro, agenda de espectáculos… Su presentación fue la misma que sigue actualmente: el mismo formato tabloide y el mismo papel de periódico. Quedó atrás la edición de suplementos en formato de un octavo.

A Caracas a Diario siguieron El Diario Económico, El Diario Inmobiliario, Magazine F y M, El Diario Deportivo: se publicaban semanalmente los martes, miércoles, jueves y lunes respectivamente. Se unió luego un suplemento más, Sumario, que aparecía también los lunes. No era más que un recuento de los acontecimientos y noticias más relevantes de la semana. Se reproducían esas informaciones, tal como las habían reseñado los periodistas de cada área.

Pero, tanto los suplementos como la cantidad de personal del periódico, sufrieron una reducción a los pocos meses en lo que Rodolfo Schmidt, director desde enero de 1981 hasta julio de 1982, denomina «las medidas de saneamiento» que llevó a cabo la actual administración «ante las dificultades por venir» que ya se perfilaban en 1982 y que afectaron no sólo a El Diario sino a la economía nacional en general.

Las medidas de saneamiento consistieron en una reducción considerable del personal que integraba la nómina, al punto que, en un momento de crisis, fueron despedidos a un tiempo veinte periodistas, lo que ocurrió a mediados de 1982. La nómina  quedó desde entonces entre 50 y 60 periodistas.

Así mismo, los suplementos comenzaron a desaparecer, algunos por captar pocos anunciantes, otros porque se hacía imperativo –según el criterio de la empresa– reducir personal al máximo. Quedaron Caracas a Diario, El Diario Inmobiliario, El Diario Económico y El Diario Hípico. Un suplemento netamente publicitario se sumó a los anteriores: El Diario Clasificado, que aparece los jueves.

Están, además, otras ediciones especiales, como los suplementos de turismo, informes económicos, balances, regiones de Venezuela, sonido, video y computación, industria automotriz… Todos ellos constituyen o han constituido un importante imán para anunciantes en su respectivo campo de influencia.


La distribución del periódico dio un importante salto a partir de 1980. El crecimiento natural de este factor –que para Rodolfo Schmidt había sido en la primera fase «muy bueno, pero no lo suficientemente rápido»– recibió a partir de la entrada del grupo Coraven un impulso sustancial. Las consecuencias han sido dos. Primero, que hoy el periódico llega a prácticamente todo el país en forma regular y, según palabras de Manuel Felipe Sierra, actual director, con la ventaja de que llega más temprano que el resto de los periódicos de circulación nacional. Ello es posible porque se ha creado una red de distribución propia desde Caracas, hasta las ciudades y poblados más importantes del país. En muchas regiones se han hecho igualmente convenios con periódicos regionales, para asegurar una distribución eficiente.

La otra consecuencia, inevitable, ha sido que informaciones que antes se cubrían regularmente, no es posible publicarlas ahora o aparecen con retraso de un día. Para llegar al interior del país de manera regular se impone el cierre de la edición a una hora temprana, para que sea posible imprimir los ejemplares necesarios. Influye también una limitación de tipo técnico, según explica Manuel Felipe Sierra: por una parte, las limitaciones de papel por la actual situación nacional en relación al control de cambio y el permiso de importación. La segunda limitación, quizás la más importante, es la maquinaria disponible.

La primera maquinaria que tuvo el periódico permitía imprimir fácilmente 20 mil ejemplares, de 32 páginas. La expansión del periódico obligó a adquirir una nueva maquinaria, igual a la primera y que fue comprada estando ya el grupo Coraven al frente del impreso. Pero así y todo, ambas maquinarias resultan insuficientes y para solventar esto se ha recurrido al llamado encarte: hacer dos periódicos. Uno que se cierra a las tres de la tarde y comprende las páginas centrales del periódico (desde la 17 hasta la 32, inclusive ambas, por ejemplo) y las primeras y últimas páginas que se cierran e imprimen en la noche.

Paralelamente se elaboran los llamados trabajos «de adelanto», generalmente investigaciones que pueden aparecer publicadas cualquier día indistintamente, sin que por ello pierdan vigencia, y así adelantar la edición del periódico.

En relación a la información de provincia y la distribución en el interior del país, hay un hecho importante de resaltar: la línea informativa adoptada. A lo largo de sus cuatro años y medio de existencia, el periódico no ha contado en ningún momento con corresponsales en el interior del país. Se ha recurrido, en determinados casos (cuando se trata de noticias de importancia), a solicitar colaboraciones de periodistas de la región y, en casos mucho más aislados, a enviar su propio corresponsal de entre los periodistas que integran su equipo.

Manuel Felipe Sierra explica que, si bien durante mucho tiempo se pensó que era posible un periódico nacional, que recogiera las noticias de todo el país, hoy en día se está adoptando la tendencia imperante en Estados Unidos, de «refugiarse en cada Estado»: siempre habrá mayor interés por saber lo que pasó en el entorno más cercano, en este caso en la región en que se vive, que en Caracas, por ejemplo. Esto explica la importancia de los periódicos regionales. MFS dice:

Creemos que el periódico tiene mayor interés en la provincia, en la medida en que informe mejor sobre Caracas, porque la información de la provincia ya está «servida» por el periódico regional. Pero a la vez, el periódico de la región no va a informar nunca de manera suficiente sobre lo que acontece en Caracas, ciudad que tiene una gravitación decisiva en la vida política, cultural, económica del país.

Eso explica –en opinión de Manuel Felipe Sierra– la aceptación y, por ende, el aumento de las ventas de El Diario a nivel de provincia. A la vez, los directivos del periódico están conscientes de que deben reflejar de alguna manera lo que acontece en el interior por la razón que esgrime Sierra:

La información de provincia, en un periódico de Caracas, obedece a que Caracas es una ciudad que la compone el país y siempre hay interés por saber lo que pasa en el lugar de nacimiento, donde está el familiar… Está dirigida a ofrecerle un servicio al caraqueño, reseñando lo más importante de la región en particular.

Es por ello que, a la columna Provincia que aparecía en la primera época del periódico, inserta en las páginas de política y que resume el acontecer en el interior, se incorporó bajo la nueva administración la sección El País que de acuerdo al espacio disponible publica la columna o simplemente notas sueltas informando sobre el acontecer en los principales estados, obteniendo las noticias por cable (de la agencia Venpres) o de los periódicos del interior. La sección El País comenzó a aparecer en enero de 1981.

Se operaron otras variaciones. El periódico comenzó a salir realmente todos los días, incluyendo los lunes, a partir del 15 de diciembre de 1980.


Alejandro Tinoco García, abogado, es el presidente de la junta directiva de El Diario de Caracas, desde los inicios del periódico. Afirma que fue Rodolfo Terragno quien tuvo la idea de que había un vacío en el periodismo venezolano. El vacío consistía en que no había un periódico tipo tabloide serio, y él creía que si eso se producía iba a ser un gran éxito, en lo cual no se equivocó. «Cuando Radio Caracas obtuvo el control del periódico», declaró Tinoco, «por supuesto le impuso desde el primer momento sus características, que por lo demás son las mismas de Radio Caracas Televisión: una marcadamente empresarial, que tiende a ser seria, a no formar escándalos y a ponderar las cosas que sean en defensa de las empresas, en una forma muy tenaz y muy continua… El hecho de pertenecer El Diario de Caracas a un holding yo no creo que lo perjudique, porque es algo que todo el mundo sabe. Y tan no lo perjudica que es evidente que la venta, el incremento de la venta, se palpa cada día. Evidentemente es un grupo económico y como tal tiene intereses, pero lo que prevalece por encima del interés del grupo económico mayoritario, son los intereses nacionales. En ese sentido se puede defender que es independiente de todo grupo económico.»

Tinoco García le aseguró finalmente a la autora de este trabajo que, no obstante la crisis económica que estaba viviendo el país para ese momento, existía una intención de la empresa de llevar adelante muchos planes, dándole impulso y haciendo cada vez más grande El Diario de Caracas.

Por su parte, Tomás Eloy Martínez, periodista de nacionalidad argentina que junto a Rodolfo Terragno y Miguel Ángel Diez llevó adelante el proyecto de El Diario de Caracas, opinó sobre el actual desarrollo del periódico en otros términos. Martínez se desempeñó como jede del consejo directivo hasta diciembre de 1979 y, de enero a junio del siguiente año, ocupó el cargo de asesor editorial, retirándose posteriormente. Dijo para este trabajo:

El Diario, teóricamente, iba a ser el segundo periódico que tenía que comprar la masa dirigente, con la idea de que en vez de ser un centro de información iba a ser un centro de influencia: para crear opinión y extender lo que llamo la mancha de aceite. Arrancó sin un centavo en caja, ni uno. Todos los días conseguimos dinero para poder salir al día siguiente. Y así durante meses. Ese es el origen del periódico. Siempre habíamos pensado que el proyecto debíamos arrancarlo nosotros [Rodolfo Terragno, Miguel Ángel Diez y TEM] pero tenía que quedar en manos de venezolanos. Lo que hicimos fue tratar de formar a un grupo de gente en un determinado estilo de trabajo: un periodismo moderno, las exigencias que un periodista debe tener en la empresa ajena con relación a su propio trabajo y tratar de explicar eso a un medio que nos parecía fértil, intelectualmente maduro.

En la celebración del quinto aniversario de El Diario de Caracas, en la azotea del edificio donde operaba en La Yaguara, desde la izquierda: el presidente de la República de entonces (1984-1989), Jaime Lusinchi; los periodistas Manuel Malaver (sección económica), Sebastián de la Nuez y Carmen Teresa Valdez (sección Ciudad) y Carlos Joprquera, encargado de la primera página y quien fue secretario de Prensa de Salvador Allende. / Foto sin crédito. Archivo personal.